Pelea fiscal entre Francia y Suiza por el caso HSBC

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  • 15-12-2009

Andan caldeados los ánimos estos días entre Francia y Suiza. El sonado caso del robo de listas de clientes por parte de un empleado en una sucursal del banco HSBC en Ginebra, está avinagrando las relaciones entre ambos países.

En Mayo del 2008 se conoció que el ex empleado e informático del HSBC Hervé Falciani había al parecer conseguido sacar del banco un listado con datos sobre 130.000 clientes, 3.000 de ellos franceses y al parecer lo habría vendido al Gobierno francés. Desde entonces, este caso que se asemeja bastante al acontecido anteriormente con el banco LGT de Liechtenstein ha enturbiado seriamente las relaciones entre Francia y Suiza.

El país galo mantiene que tiene derecho a usar la información suministrada en la lucha contra el fraude fiscal, mientras Suiza considera que dichas pruebas han sido obtenidas de forma ilegítima, violando la ley suiza y la legalidad internacional. Incluso van más allá, pidiendo la extradición de Falciani. Según declaraciones del ministro de finanzas suizo Hans Rudolf Merz ya existen los medios para solicitar un intercambio de información fiscal y se han establecido procedimientos legales al respecto. En señal de protesta, el Gobierno helvético decidió congelar la ratificación del convenio sobre doble imposición firmado con Francia el pasado verano y que precisamente estaba destinado al intercambio de información fiscal bajo determinados supuestos. El ejecutivo francés por su lado, amenaza con incluir a Suiza en su nuevo listado de paraísos fiscales que piensa publicar en 2010, lo que podría suponer la aplicación de sanciones o recargos sobre las transacciones bancarias con el país de los Alpes.

Este caso una vez más abre el debate: ¿Es legítima la lucha contra el fraude fiscal si emplean métodos ilícitos para ello? Nosotros creemos que no y principalmente por una razón puramente judicial. En cualquier país democrático, una prueba obtenida sin una orden de registro, de forma fraudulenta o mediante escuchas telefónicas ilegales no es aceptada ante un tribunal, incluso en el caso de delitos graves como el terrorismo o el narcotráfico. Entendemos que esta doctrina es igualmente aplicable a asuntos fiscales. Aunque estas reglas de juego impliquen que en determinadas ocasiones un criminal salga impune, suponen sin embargo el fundamento legal de nuestras garantías constitucionales. En el caso del contencioso franco-helvético la información procede de un acto ilegal: el robo de información confidencial. El hecho además tiene poca justificación ya que Suiza precisamente ha acordado colaborar con el fisco francés en asuntos fiscales siempre y cuando éste pueda proporcionar evidencias claras de sospecha de fraude, cosa que también es lógica.

El caso resulta aún más curioso debido a que el abogado de Falciani sostiene que éste no vendió la información, sino que la cedió de forma gratuita y anónima por su disposición de luchar contra el fraude, por lo que la prensa económica lo ha bautizado como el “Robin Hood de las finanzas”. El HSBC sin embargo mantiene que esta información es falsa y que Falciani habría tratado de vender los datos también a otros Gobiernos, ya que contenía datos de ciudadanos de diferentes países, incluyendo a artistas y políticos. De hecho, siempre según informaciones del banco, la sustracción de los datos se habría descubierto porque el ex empleado intentó venderlos en el Líbano, momento en el que fue descubierto.

Está por ver como terminará este contencioso fiscal entre los dos países vecinos. El Gobierno francés del presidente Sarkozy está siendo especialmente combativo en el tema de los paraísos fiscales, lo que ya le ha valido veladas enemistades en el Reino Unido, debido a sus ataques al centro financiero de la “City” de Londres y su presión para reformar las leyes relativas a los “hedge funds”, los fondos de inversión de alto riesgo para ricos.

¿Será Francia el nuevo abanderado de la lucha contra la evasión fiscal o sólo estamos ante un nuevo episodio de afán de protagonismo del presidente Sarkozy? En cualquier caso parece que la tensión en relación con el mundo offshore no se relajará en el 2010.