¿Qué motivos hay para invertir en offshore?

Cuando se habla invertir offshore, a la mayoría de la gente inmediatamente le viene a la cabeza la idea del fraude de impuestos, no obstante, pueden existir otras motivaciones muy diferentes a las fiscales para querer crearse un refugio seguro en el exterior. Queremos dedicar este post a esos otros motivos para invertir offshore que muchas veces no se tienen en cuenta.

Proteger el patrimonio de ataques externos, por ejemplo, es un clásico. En profesiones o negocios de riesgo, un error humano, una quiebra motivada por terceros o un suceso fortuito puede rápidamente ser considerado como negligencia y puede no sólo acabar con la carrera profesional del afectado, sino también en muchos casos suponer su ruina económica. Los castigos muchas veces no sólo los sufre el propio sujeto responsable de la acción, sino que pueden condicionar seriamente el futuro del resto de los miembros de la familia, contar con una reserva offshore, puede ser un salvavidas para el sostenimiento de la familia en tiempo difíciles.

En determinados países, como en el caso de los Estados Unidos, las llamadas “demandas judiciales frívolas” se han convertido en una plaga nacional, muchos ciudadanos, alentados por abogados “depredadores” esperan cualquier ínfimo pretexto para denunciar a todo el que se les cruce en su camino con el único fin de “desangrarlo” con una cuantiosa indemnización, por ello, es bien comprensible la pretensión contar con una reserva económica fuera del “radar” y que no sea embargable fácilmente, invertir en offshore puede suponer un buen seguro ante estos ataques.

No obstante, en los dos casos anteriores es importante que se cuente con una estructura segura, como puede ser una fundación privada o un trust, constituidos además de manera adecuada y en el momento adecuado (¡Antes de que surja el problema!), para que tengan plena validez legal y puedan resistir un posible ataque.

Pero también podemos hablar de casos mucho más extremos, existen países en los que el crimen organizado campa a sus anchas, los secuestros y extorsiones están al orden del día y la falta de privacidad financiera puede poner incluso en riesgo la propia vida del individuo, invertir offshore y tener parte del patrimonio oculto lejos del propio país se convierte en muchos casos en una necesidad.

O qué decir de los muchos estados totalitarios que quedan en el mundo (sean considerados así de manera abierta o se escondan detrás de una pantomima pseudo-democrática) en los que a cualquiera le pueden ser confiscados sus bienes sin ningún tipo de explicación o donde la falta de libertad hace imposible llevar adelante negocios con unas mínimas garantías o aquellas minorías étnicas reprimidas sistemáticamente en su propio Estado o países con sistemas financieros desastrosos, con una inflación galopante, con inestabilidad política y monetaria. Y la lista podría continuar y continuar.

Como se puede ver, invertir offshore puede tener muchas motivaciones legítimas, algo que se olvida muchas veces en el enardecido discurso contra el fraude fiscal.