Consejos para contratar un asesor de formación de compañias offshore

El asesor fiscal valorará la situación del cliente y los hechos relevantes que le afecten, en particular el diseño o la estructura actual de su patrimonio, su gestión y la naturaleza de los bienes que lo constituyen. El asesor analiza minuciosamente las características legales de las estructuras o entes societarios utilizados, los intereses y expectativas del cliente y las amenazas o riesgos legales, ya sean reales o posibles, y de dónde pueden venir: de un acreedor, de un ex-conyuge o futuro ex-conyuge, de la administración de hacienda, de problemas con los socios de negocios o de las decisiones de un juez en un proceso civil o penal. 

El asesor para hacer bien su trabajo debe averiguar qué lógica hay tras los intereses del cliente. Además de tener presentes los principios de la legislación internacional y de impuestos, debe ofrecer una perspectiva integrada y considerar los riesgos financieros que puede asumir el cliente, su estilo de vida, y toda una serie de cuestiones relativas al ciclo vital y a la herencia. 

En algunos casos, el asesor debe reunir la opinión de varios especialistas. Cuando los intereses financieros se identifican y se encuentra la solución financiera, lo lógico es que se encuentre también la solución societaria y, a continuación, la jurisdicción que aloje las estructuras que se formen. 

Asesor fiscal y responsabilidades a tener en cuenta:

  1. Cuál es el objetivo u objetivos que se persiguen y cuál es la mejor estructura offshore que lo cumple.
  2. Cuál es la mejor país para situar una sociedad holding, y cuáles son los mejores profesionales que pueden gestionarla.

Debe prestarse atención a que el especialista tiende a recomendar y hacer lo que hace todos los días y, lo que constituye su especialidad: cuentas, formar trust o compañías en una jurisdicción que conoce bien, por ejemplo. Si la estructura es compleja o si el cliente no se parece a los que suele atender habitualmente, el profesional no estará bien preparado para responder adecuadamente a las expectativas o exigencias que se le plantean. 

Una buena estructura internacional requerirá diferentes vehículos y, con seguridad, diferentes profesionales que la gestionen. Conviene buscar expertos y de buena reputación para cada paso de la creación de la estructura. 

En general las compañías proveedoras de estos servicios poseen suficiente experiencia con clientes variados de países diferentes. El asesor expone al cliente las alternativas, indicando cuál es la que más se ajusta a sus intereses. Realiza una valoración de estas alternativas teniendo en cuenta los costes, impuestos, rentabilidad financiera, posibles problemas legales, y la revisión periódica de la estructura creada o de las actuaciones en curso. 

Los asesores están sometidos a la jurisdicción donde residen, las grandes compañías poseen sucursales o establecimientos en diferentes países y pueden atenderle también en España, éstos profesionales deben aplicar, en muchas jurisdicciones, las medidas contra el blanqueo de capitales, ya que esta legislación afecta de lleno no sólo a las instituciones financieras sino a los profesionales de formación de compañías. Están obligados, por tanto, a seguir el procedimiento debido (due diligence) que lleve a conocer la identidad de su cliente, la cual estará debidamente acreditada y cuyos documentos deben conservar continuamente. Nos referimos a los formularios de apertura de cuentas, copias del pasaporte o de documentos de identidad y similares. 

Los asesores fiscales están obligados igualmente a verificar la fuente o el origen de los fondos o bienes que estén involucrados en la operación. Es importante señalar que todos los delitos graves, y no sólo el tráfico de drogas, están incluidos en esta actividad de prevención del blanqueo de dinero, es el que surge con las infracciones fiscales, que pueden ser considerados como delito y, por tanto, objeto de persecución criminal en una jurisdicción y no en otra.