Nueva Campaña del G-20 contra los paraísos fiscales

Acabemos con el secretismo de las paraísos fiscales”, es el lema de una nueva campaña impulsada por diferentes organizaciones y ONG’s cuya finalidad es presionar al G-20 y al anfitrión de la próxima cumbre prevista para este año en Francia. Nicolás Sarkozy, quiere que se tomen medidas para incrementar la presión sobre las jurisdicciones offshore para acabar con la evasión de impuestos

Las organizaciones participantes en la iniciativa son InspirAction (España), Intermón Oxfam (España), Christian Aid (Reino Unido), Tax Justice Network Africa, Tax Justice Network (Reino Unido), Global Financial Integrity (EE.UU.), Action Aid, Oxfam Internacional, CCFD-Terre Solidaire (Francia), CRBM (Italia) y Eurodad (coalición europea).

Según algunos portavoces de estas asociaciones, se trata de movilizar a miles de activistas en una iniciativa que pretende acabar con la opacidad de los paraísos fiscales y recuperar para las arcas estatales de los países defraudados los más de 160.000 millones de dólares, que se estiman cada año evitan la tributación ocultándose en jurisdicciones offshore.

La pregunta es: ¿sirven para algo los tratados de intercambio de información fiscal o las medidas de transparencia alcanzadas hasta ahora? Generalmente para poco. 

Estamos a años luz del intercambio automático CRS que piden activistas y redes de fomento de la justicia fiscal. Hoy en día, se puede obtener información de la mayoría de paraísos fiscales, sí, pero para eso primero hay que tener identificado al defraudador y la cuenta bancaria donde se ocultan los capitales evadidos. Los tratados no sirven para localizar a posibles defraudadores, sino sólo para obtener las pruebas definitivas para proceder contra un defraudador al que ya se ha descubierto. Por tanto, las cifras de dinero que se manejan que se podrían recuperar de los paraísos fiscales son utópicas y  la mayoría de los éxitos obtenidos hasta ahora por las autoridades fiscales se han debido más a la utilización de datos robados por empleados de banca desleales, que a la utilización de tratados de intercambio de información fiscal.

Hoy por hoy, excepto en casos de flagrante fraude o corrupción política en los que suele costar menos conseguir la colaboración de otros estados, es sumamente complicado seguir el rastro del dinero a través de diferentes empresas, países y transacciones intermedias, muchas veces legítimas. Lo que es indudable, es que se producirán cambios en las estructuras y jurisdicciones utilizadas para la evasión (que es ilegal) o la elusión fiscal (la legítima), perdiendo protagonismo los paraísos fiscales clásicos, a favor de otras jurisdicciones de baja imposición que muchas veces se encuentran “fuera del radar” de las autoridades tributarias.