Tráfico de datos de la banca Suiza

La legendaria banca suiza no gana para sustos. Su imagen quedó bastante tocada después de los escándalos por la filtración de datos de clientes a las autoridades francesas por parte de un ex empleado de HSBC en Ginebra y la claudicación del Gobierno helvético en el caso UBS. 

Ahora, la seguridad de la banca suiza queda nuevamente en entredicho después de unas informaciones que se han conocido, las cuales afirman que organismos fiscales de los “Länder” alemanes estarían obteniendo información sobre cuentas de alemanes en Suiza en el mercado negro, básicamente proporcionados por empleados de los bancos que buscan ganarse un sobresueldo con el lucrativo negocio de la venta de datos. Esta práctica, que lógicamente va en contra de cualquier tipo de legalidad internacional, ha sido sin embargo defendida por Alemania en numerosas ocasiones dejando claro que no piensan renunciar a ella. Recordemos que el tema de la copra de datos ilegales a empleados de banca por parte de Alemania saltó a la luz pública tras el escándalo del banco LGT de Liechtenstein.
Y es que Alemania prefiere continuar con este lucrativo modo de cazar a evasores fiscales que por dar un dato en un solo mes permitió a diferentes “Länder” alemanes recuperar hasta 2000 millones de euros en impuestos defraudados. En la mayoría de los casos se hace además innecesario llegar a los tribunales  ya que muchos defraudadores, al verse descubiertos o tener la sospecha de que sus datos podrían estar en manos del fisco, regularizan su situación voluntariamente con el fin de reducir las multas o eludir la prisión. No es de extrañar que Alemania quiera seguir jugando a pagar sobornos o “compensaciones” a empleados deshonestos de la banca Suiza, incluso aunque esto comprometa seriamente los esfuerzos de llegar a un acuerdo definitivo con las autoridades suizas sobre el intercambio de información CRS.

Las autoridades del país de los Alpes no pueden hacer mucho más que protestar o tratar de cazar a los filtradores de datos para encarcelarlos. Es verdad que estos hechos todavía no son generalizados, pero una vez abierta la caja de pandora puede convertirse en un auténtico problema para la banca Suiza, ya que se está apuntando directamente al eslabón más débil: el empleado con un salario modesto al cargo de los secretos de los millonarios.