la fundación de Liechtenstein
una fortaleza
de la privacidad
La fundación
de Liechtenstein o Stiftung, es una entidad legal que
nace de la donación de un patrimonio de una persona o persona jurídica
llamada fundador, que se empleará para un fin privado, previamente
establecido. La fundación, a pesar de no tener accionistas o miembros,
constituye una persona jurídica separada del fundador y tiene por tanto
sus propios derechos y obligaciones. La fundación de Liechtenstein no
puede realizar
actividades comerciales con afán de lucro, excepto si estas se producen
de manera no habitual y sirven a los fines estipulados en su acta
fundacional. Por ello es empleada principalmente el campo de la
administración del patrimonio.
Puede consultar una definición más ampliada en nuestro artículo sobre
las fundaciones privadas.
En el presente texto, analizaremos las características de los tipos de
fundaciones existentes en el principado de Liechtenstein.
La fundación de Liechtenstein, ofrece
diferentes modalidades de constitución, siendo las más comunes las
siguientes:
- La
fundación de interés público (gemeinnützige Stiftung). El
patrimonio donado y sus rendimientos se emplean en objetivos que
benefician a la comunidad en general. Pueden dedicarse a actividades
como el fomento del arte, de la ciencia o el desempeño de labores
caritativas.
- La
fundación religiosa (kirchliche Stiftung). Dedicada a
fines eclesiásticos.
- La
fundación familiar (Familienstiftung). Es empleada con
fines de conservación y administración del patrimonio familiar, para
garantizar la educación o el mantenimiento de los hijos u otras
actividades similares. También puede emplearse eficientemente para la
planificación sucesoria, como alternativa al testamento. Se distingue
además entre fundaciones familiares puras
(reine), dedicadas a las actividades aquí descritas únicamente, y mixtas
(gemischte) que además pueden combinar los fines familiares con otros
de interés público o eclesiástico.
- La
fundación de cuidados personales
(Personalfürsorgestiftung). Principalmente se constituyen para
administrar planes de pensiones a favor de empelados e indemnizaciones
para los supuestos de muerte e invalidez. Habitualmente la aportación
de capital se efectúa de manera compartida entre empleado y empresario.
Cabe mencionar, aunque sólo sea brevemente la llamada fundación
de inversión (Anlagestiftung), que funciona en realidad
como un vehículo de inversión colectiva. El fundador sería un banco o
institución financiera y los beneficiarios los inversores.
Principales
ventajas y usos de la fundación de Liechtenstein.
El proceso
de constitución de una Stiftung es extremadamente discreto y
tanto fundador como beneficiarios pueden permanecer en total anonimato.
Esta característica, junto con su estatus de persona jurídica separada
del fundador, la hace un vehículo muy eficiente para la protección de
bienes familiares y para la planificación fiscal. Los bienes no sólo
dejan de pertenecer al fundador legalmente, sino que la identidad de
éste además puede permanecer oculta.
Esto tiene como consecuencia que a
potenciales acreedores o autoridades fiscales les resulte muy
complicada, por no decir imposible, establecer una relación entre
fundador y patrimonio. Una de las principales críticas que recibe la
fundación de Liechtenstein es precisamente que debido a su opacidad ha
sido utilizada en numerosas ocasiones para actividades ilícitas o para el blanqueo de capitales. De hecho la fundación puede ser utilizada
para ser titular de cuentas bancarias, que de esta forma se convierten
prácticamente en anónimas.
Por otro lado, la fundación de Liechtenstein es un instrumento
enormemente versátil para
la planificación sucesoria, ya que permite regular de manera mucho más
eficiente y detallada que un testamento, el destino del patrimonio tras
la muerte del fundador. No sólo permite evitar el juicio sucesorio o
derechos hereditarios forzosos, sino que además permite planificar al
detalle y en total libertad el reparto de los bienes, tanto en la
elección de beneficiarios como en su duración en el tiempo. Esta
característica permite proteger a menores o incapaces y evitar que
algún descendiente “manirroto” dilapide la fortuna familiar, por
ejemplo mediante la asignación de un importe fijo al mes
solamente.
Las fundaciones también pueden ser
utilizadas para poseer acciones de otras sociedades. De este modo,
aunque falleciera el propietario, la empresa podría seguir funcionando
ya que la titularidad la ostentaría la fundación.
Como atractivo añadido, los
beneficiarios no pagarán ningún impuesto sobre donaciones o sucesiones
por los bienes que reciban de parte de la fundación, siempre y cuando
no residan habitualmente en Liechtenstein. Cabe sin embargo destacar
que, si no desean actuar ilegalmente, sí deberán declararlos en sus
países respectivos.
El principal
inconveniente: precios elevados.
Liechtenstein es uno de los paraísos fiscales más
antiguos y con más prestigio. Al igual que ocurre en todos los negocios
también aquí la solera se paga. No sólo la constitución de sociedades offshore
y fundaciones es más cara que en otros países, sino que también los
gastos de mantenimiento y honorarios de los profesionales requeridos
están por encima de la media.
El capital mínimo para constituir una fundación de Liechtenstein es de
30 000 Chf (francos suizos), lo que equivale a unos 24 700 dólares.
Este importe puede desembolsarse en cualquier moneda reconocida e
incluso es aceptable que se justifique este capital mediante una
donación de bienes de un valor similar. En este caso se exige que el
fundador realice un documento de cesión, el cual otorgue a la fundación
poder legal para exigir los bienes una vez finalizada la constitución.
Aparte del capital se deberán abonar los gastos de inscripción o
depósito en el registro
de fundaciones (Stiftungsregister), las certificaciones de
los documentos y los honorarios del agente formador de compañías. El
coste total para una fundación con capital mínimo suele rondar los 4000
dólares.
Los posteriores costes de mantenimiento anual son elevados también y
pueden llegar fácilmente a los 6500 o 7000 dólares anuales, o incluso
más. Este importe incluye todas las gestiones y servicios necesarios,
directores locales, etc.
A esto hay que añadir el impuesto sobre capital anual, que es el único
que pagan las fundaciones de Liechtenstein. Este impuesto será del 1
por mil (0,0001%) sobre el montante del capital más las reservas que la
fundación tenga acumuladas. El pago mínimo es de 1000 Chf. Para
importes de capital superiores a 2 millones de francos suizos, el pago
será del 0,75 por mil y para más de 10 millones del 0,50 por mil.
Como hemos visto, los costes son importantes, por lo que Liechtenstein
se puede considerar realmente una jurisdicción offshore muy elitista
y dirigida a captar las grandes fortunas. No es de extrañar
que por ello que esté ganando mucho terreno una competidora más
reciente, con una legislación muy similar: la fundación de interés privado
panameña.
Como alternativa a la fundación de Liechtenstein, en el principado
también es posible constituir un ente llamado Anstalt (que
significa institución o establecimiento), que es una estructura híbrida
entre una sociedad mercantil y una fundación. La Anstalt,
contrariamente a la fundación, también puede participar en actividades
comerciales de manera regular, por lo que abre todo un abanico
de posibilidades interesantes.
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