El blog de los paraísos fiscales

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Etiqueta - evasión fiscal

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martes, Diciembre 29 2009

Enfrentamiento fiscal entre Francia y Suiza: el caso HSBC.

Andan caldeados los ánimos estos días entre Francia y Suiza. El sonado caso del robo de listas de clientes por parte de un empleado en una sucursal del banco HSBC en Ginebra, está avinagrando las relaciones entre ambos países.

 

En Mayo del 2008 se conoció que el ex empleado e informático del HSBC Hervé Falciani había al parecer conseguido sacar del banco un listado con datos sobre 130.000 clientes, 3.000 de ellos franceses y al parecer lo habría vendido al Gobierno francés. Desde entonces, este caso que se asemeja bastante al acontecido anteriormente con el banco LGT de Liechtenstein ha enturbiado seriamente las relaciones entre Francia y Suiza.

El país galo mantiene que tiene derecho a usar la información suministrada en la lucha contra el fraude fiscal, mientras Suiza considera que dichas pruebas han sido obtenidas de forma ilegítima, violando la ley suiza y la legalidad internacional. Incluso van más allá, pidiendo la extradición de Falciani. Según declaraciones del ministro de finanzas suizo Hans Rudolf Merz ya existen los medios para solicitar un intercambio de información fiscal y se han establecido procedimientos legales al respecto. En señal de protesta, el Gobierno helvético decidió congelar la ratificación del convenio sobre doble imposición firmado con Francia el pasado verano y que precisamente estaba destinado al intercambio de información fiscal bajo determinados supuestos. El ejecutivo francés por su lado, amenaza con incluir a Suiza en su nuevo listado de paraísos fiscales que piensa publicar en 2010, lo que podría suponer la aplicación de sanciones o recargos sobre las transacciones bancarias con el país de los Alpes.

 

Este caso una vez más abre el debate: ¿es legítima la lucha contra el fraude fiscal si emplean métodos ilícitos para ello? Nosotros creemos que no y principalmente por una razón puramente judicial. En cualquier país democrático, una prueba obtenida sin una orden de registro, de forma fraudulenta o mediante escuchas telefónicas ilegales no es aceptada ante un tribunal, incluso en el caso de delitos graves como el terrorismo o el narcotráfico. Entendemos que esta doctrina es igualmente aplicable a asuntos fiscales. Aunque estas reglas de juego impliquen que en determinadas ocasiones un criminal salga impune, suponen sin embargo el fundamento legal de nuestras garantías constitucionales. En el caso del contencioso franco-helvético la información procede de un acto ilegal: el robo de información confidencial. El hecho además tiene poca justificación ya que Suiza precisamente ha acordado colaborar con el fisco francés en asuntos fiscales siempre y cuando éste pueda proporcionar evidencias claras de sospecha de fraude, cosa que también es lógica.

 

El caso resulta aún más curioso debido a que el abogado de Falciani sostiene que éste no vendió la información, sino que la cedió de formar gratuita y anónima por su disposición de luchar contra el fraude, por lo que la prensa económica lo ha bautizado como el “Robin Hood de las finanzas”. El HSBC sin embargo mantiene que esta información es falsa y que Falciani habría tratado de vender los datos también a otros Gobiernos, ya que contenía datos de ciudadanos de diferentes países, incluyendo a artistas y políticos. De hecho, siempre según informaciones del banco, la sustracción de los datos se habría descubierto porque el ex empleado intentó venderlos en el Líbano, momento en el que fue descubierto.

 

Está por ver como terminará este contencioso fiscal entre los dos países vecinos. El Gobierno francés del presidente Sarkozy está siendo especialmente combativo en el tema de los paraísos fiscales, lo que ya le ha valido veladas enemistades en el Reino Unido, debido a sus ataques al centro financiero de la “City” de Londres y su presión para reformar las leyes relativas a los “hedge funds”, los fondos de inversión de alto riesgo para ricos.

¿Será Francia el nuevo abanderado de la lucha contra la evasión fiscal o sólo estamos ante un nuevo episodio de afán de protagonismo del presidente Sarkozy? En cualquier caso parece que la tensión en relación con el mundo offshore no se relajará en el 2010.

miércoles, Septiembre 9 2009

El G-20 amenaza con sanciones a los paraísos fiscales a partir de 2010

El G-20, tras su reciente reunión en Londres, anunció que deja de plazo hasta marzo del 2010 para que los paraísos fiscales de la llamada "lista gris", aquellos que no han implementado sustancialmente las directrices de la OCDE, muestren su voluntad inequívoca de colaborar en la lucha contra el fraude fiscal. No obstante, sigue sin aclararse qué punto de colaboración se exigirá, ni qué tipo de sanciones se aplicarán finalmente. Muchos expertos opinan que una expulsión real del sistema financiero de las nacionales no colaboradoras sería prácticamente imposible de llevar a cabo, especialmente si su número es importante, por lo que las sanciones podrían ser más bien de tipo simbólico, sin consecuencias económicas reales. También queda por confirmar qué nivel de colaboración se exigirá para abandonar la lista gris. Hasta el momento se requería la firma de 12 tratados de intercambio de información fiscal. Algunos países como las Islas Caimán ya habían cumplido con este requisito, aunque también es cierto que se dieron por válidos tratados con Groenlandia o las Islas Feroe, lo que da una idea de la política de "manga ancha" aplicada. Previsiblemente, la mayoría de los territorios bajo sospecha, firmarán dos o tres tratados importantes y algunos más considerados de "relleno" para cumplir con las exigencias mínimas. Esto ni mucho menos acabará con la evasión fiscal, sino que producirá un efecto que podemos llamar "jurisdiction shopping", es decir que se irá "de compras" buscando aquella jurisdicción o paraíso fiscal que no tenga firmados tratados con el propio país.

Lo realmente determinante, será saber qué pasos se seguirán cuando todos los países hayan llegado al nivel de 12 tratados firmados. ¿Se pedirán entonces nuevas concesiones? La resistencia de los países a cumplir con los dictados de la OCDE y el G-20, podría aumentar a medida que se pidan concesiones mayores, que pongan realmente en jaque sus economías. Si bien es relativamente sencillo presionar a pequeñas naciones caribeñas o polinésicas, es muy cuestionable si se atreveran con gigantes como Singapur, Hong Kong o Dubai, que aun no siendo considerados oficialmente paraísos fiscales, conforman auténticos "coladeros gigantes" para los fondos que escapan del fisco. En cualquier caso seguiremos de cerca los acontecimientos.

lunes, Agosto 31 2009

Evasión fiscal y banca offshore. Francia declara tener 3000 nombres de evasores fiscales con cuentas en Suiza.

Continúa la campaña contra la evasión fiscal y de acoso sobre la banca offshore. Según se ha conocido hoy a través de un importante diario español, Francia habría conseguido los nombres de 3000 evasores fiscales con cuentas en Suiza. No se han facilitado detalles sobre cómo se obtuvo dicha información, si mediante la colaboración de las autoridades suizas, los propios bancos, mediante el soborno de un empleado corrupto como ocurrió en un reciente caso en Liechtenstein o si simplemente hicieron públicos datos resultantes de las habituales investigaciones en materia fiscal.
Entendemos que se trata una vez más de una clara operación propagandística que pretende minar la moral de aquellos que esconden sus capitales en bancos extranjeros. No obstante, la imagen de omnipresencia que pretenden dar las autoridades fiscales de los países con altos impuestos, poco tiene que ver con la realidad.

Las “grandes victorias” que según los medios han obtenido algunas administraciones tributarias, muchas veces no son más que acuerdos de mínimos que se pregonan a bombo y platillo para amedrentar a la opinión pública ante la evasión fiscal.
Veamos sólo como ejemplo el caso del IRS estadounidense contra el banco suizo UBS. Según el acuerdo alcanzado recientemente, el banco cederá los datos de 300 cuentas supuestamente relacionadas con la evasión fiscal, cuando inicialmente el IRS había solicitado 52.000 nombres. El que quiera vender esto como un gran éxito o es un hipócrita o no sabe calcular porcentajes. También es más que probable que en el caso de los 300 supuestos evasores fiscales se trate de individuos lo suficientemente imprudentes para abrir una cuenta en su propio nombre, en vez de utilizar una sociedad offshore formada a tal efecto, o de los que el IRS ya disponía de gran cantidad de información, por lo que seguramente se trataría de casos tan claros que el banco no habría tenido forma de negar la evidencia.
Que el IRS aceptara no ir a juicio por los otros 51.700 casos, da una idea de las esperanzas de éxito que tenía de ganar el juicio. Una vez más se impone el “todo vale” con tal de conseguir unas monedas más para las vacías arcas estatales. Lo que importa en especial, es conseguir titulares para que el ciudadano de a pie entienda que ya no existe impunidad para la evasión fiscal y se lo piense dos veces antes de acudir a la banca offshore para ocultar capitales.

Según parece, esto en parte se está consiguiendo, ya que en los casos de evasión fiscal vistos hasta ahora, el miedo a un juicio es tan sumamente grande, que en muchas ocasiones se prefiere llegar a acuerdos precipitados, antes de evaluar realmente la solidez de las pruebas que tiene la parte contraria.
Recordemos por ejemplo el caso de hace unos meses, en el que las autoridades fiscales alemanas sobornaron a un empleado del banco LGT de Liechtenstein para conseguir un disco con datos de depositantes germanos. Estos, viéndose descubiertos, rápidamente llegaron a acuerdos con el departamento de hacienda, mostrándose dispuestos a pagar importantes sumas, a cambio de eludir la cárcel. ¿Pero realmente habrían ido a la cárcel? ¿Es que acaso ahora es legal conseguir pruebas para un juicio por medio de sobornos y la violación de las leyes de otro país? ¿Habrían resistido estas pruebas delante de un tribunal? Sinceramente es más que dudoso. Todos recordamos casos en los que se absolvieron acusados por la aportación de pruebas ilegales, como escuchas no autorizadas, coacción, etc.  Y, la verdad sea dicha, es harto improbable que una orden judicial de un país democrático pudiera autorizar el soborno como método de obtención de pruebas, sobre todo si como consecuencia de él se violan las leyes del otro país. Una cosa es que una central de inteligencia utilice este tipo de métodos para recabar información para sus fines y otra muy distinta es que esto se sostenga ante un tribunal de justicia.

En cualquier caso, es evidente que los grandes bancos, tradicionalmente conocidos por albergar importantes capitales procedentes de la evasión fiscal, encierran un riesgo mucho mayor de recibir coacciones o ser sometidos a operaciones especiales de Gobiernos extranjeros. Este es quizás uno de los motivos por los que están perdiendo popularidad, a favor de entidades de nombres menos “glamourosos”, pero que ofrecen un nivel de seguridad y privacidad mucho mayor, al encontrarse al margen del “torbellino mediático-propagandístico”.
Será interesante conocer, si lo llegamos a saber algún día, de dónde salieron los supuestos 3000 nombres que anunciaron las autoridades francesas y cuál fue el método de obtención. Otro caso de cesión voluntaria de información por parte de un banco suizo, podría cuestionar (al menos delante de la opinión pública) la seguridad de las cuentas en dicho país, lo que provocaría seguramente una huida de capitales hacia otros lugares, o al menos a otros bancos, azuzando de nuevo el fantasma de la descapitalización contra las grandes entidades, ya de por sí tocadas por la crisis.

En cualquier caso, si no se producen amnistías fiscales que incentiven la declaración de capitales no declarados, es obvio la evasión fiscal va a continuar, ya que los evasores no obtendrían ninguna ventaja por “volver al redil” por lo que siempre les compensaría más correr un cierto riesgo. En especial si se demuestra, como se ha podido ver en los ejemplos anteriormente mencionados, que no es tan fiero el león como lo pintan y que la banca offshore, para quien tome las mínimas precauciones que dictan el sentido común, sigue siendo razonablemente segura y privada.

Aileen Rodríguez

Asesora de banca, finanzas e inversiones internacionales.