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Buscando Privacidad

Buscando Privacidad - PARAISOS FISCALES

Búscando Privacidad

Para muchas personas, la búsqueda de intimidad y libertad es una meta vital básica. El primer paso para proteger bienes es el de conservar la intimidad y dificultar el acceso a terceras personas interesadas en saber más de la cuenta sobre nosotros y lo que poseemos. La seguridad, la opacidad y la intimidad total no existen, ya que siempre hay que confiar en alguien y siempre estamos expuestos a amenazas y peligros.

El objetivo más realista es la reducción de la exposición de nuestros datos y bienes a personas que no queremos que los conozcan. La norma más elemental exige intentar llevar una vida discreta, sin alardear de riqueza de forma que no se despierte una atención excesiva. Es un hecho que nos encontramos acosados cada vez más en nuestra vida privada. Por múltiples sistemas, detalles de nuestra salud, de nuestro estilo de vida y de nuestras costumbres son accesibles a gran numero de personas. Por ejemplo, nuestra imagen es recogida todos los días por varias de las miles de cámaras que registran durante veinticuatro horas los lugares públicos de nuestro país. Esta vigilancia que busca combatir el crimen tiene un poder más bien disuasorio ya que su papel en la resolución de delitos graves suele ser mínimo. El teléfono móvil permite localizar a una persona, saber a qué numero llama, desde dónde lo hace y cuánto dura la llamada. Además, un gran número de teléfonos móviles disponen de cámaras y pueden tomar instantáneas en cualquier lugar, y éstas pueden ser archivadas, mampuladas o distribuidas a todo el mundo. Uno de los objetivos de los ataques a nuestra vida privada lo constituyen las estrategias comerciales agresivas. Cada día nuestros datos personales se encuentran, en soporte informático, accesibles para más personas. Con preocupación se observa que los métodos de exploración computarizada de la información y de cruce de datos avanzan rápidamente. Las bases de datos ya construidas pueden permitir, al menos teóricamente, la investigación simultánea de millones de transacciones comerciales y datos bancarios en nempo real, es decir en el mismo momento en que están sucediendo. Se desarrollan nuevos sistemas de explorar nuestros datos para establecer nuestros perfiles de consumidores e intentar vendernos más productos y servicios. Saber el dinero que poseemos, la naturaleza de nuestras inversiones y el movimiento de nuestros fondos es un objetivo comercial para muchas empresas o incluso, en el peor de los casos, para chantajistas, delincuentes y terroristas. Muchas personas pueden acceder a una protección mayor de su intimidad situando parte de sus fondos en otros territorios. Internet ha supuesto una revolución también en la privacidad. Podemos acceder a más información que nunca, pero proporcionamos también a través de la red más información sobre nosotros de la que podemos imaginar. Sistemas como el de los programas denominados galletas ("cookies") permiten saber qué páginas hemos visitado en la red y cuál es nuestro perfil de internauta. Existen programas que se instalan en el ordenador de otra persona y que permiten supervisar todo lo que hace, incluso lo que está escribiendo en un momento dado. Cada vez que se realiza una compra en línea se solicitan datos al comprador que es posible que sean vendidos a otras empresas y utilizados. Al día de hoy, puede afirmarse con rotundidad que la red es prácticamente insegura.

Echelon y la NSA

Hace unos años se hizo público, con desmentidos muy leves, el sistema de espionaje "Echelon" a través del cual la Agencia de Seguridad Norteamericana y el Servicio de Inteligencia Británico podñan espiar con fines comerciales a países europeos. Este sistema se basaba en la interceptación de mensajes electrónicos, telefónicos y por fax. En mayo de 2001, la comisión del Parlamento Europeo que investigaba esta red de espionaje recomendó a los ciudadanos de la Unión Europea que encriptaran sus correos electrónicos. Curiosamente, la propia Unión Europea propuso que los proveedores de acceso a Internet (ISP) conservaran durante un tiempo datos de sus clientes, lo que ataca su privacidad. El Servicio de Inteligencia Británico ha desarrollado un sistema de control de todo el tráfico de correo electrónico y de Internet, recibido en o enviado desde Gran Bretaña. En teoña, cualquier mensaje electrónico, del tipo que sea, es accesible en Gran Bretaña a los servicios de inteligencia. A nivel casero, existen programas disponibles en la red que permiten "buscar" y localizar información privada de una persona a partir de un simple dato como el número de teléfono o la matrícula del coche. Otra amenaza procede de los pleitos. Las reclamaciones a médicos, cirujanos y dentistas por una mala práctica profesional alcanzan ya niveles alarmantes. Incluso directores de centros escolares han sido procesados por accidentes fortuitos de sus alumnos, acaecidos durante el recreo en el patio del colegio. Situación parecida puede ocurrirle a un simple ciudadano a resultas de un desafortunado accidente de tráfico. Un pleito de este tipo no sólo puede suponer una importante pérdida de patrimonio, sino también la ruina profesional. Un resultado de este fenómeno es la "medicina defensiva", en la que el médico ordena una multitud de análisis o pruebas antes de tomar una decisión diagnóstlca o de prescribir un tratamiento. Los auditores de cuentas son los últimos recién llegados a este club. En muchas ocasiones no basta con tener un buen seguro. Puede ocurrir que la reclamación no esté cubierta por la póliza o que la cuantía que se reclama exceda la cobertura. Poseer dinero, ingresos y bienes visibles facilita el trabajo de jueces y de los abogados de la parte contraria en un proceso. Una de las primeras medidas que pide un abogado contra la parte contraria, y que un juez es proclive a tomar ante una demanda judicial, es conocer cuál es el estado de sus posesiones mobiliarias e inmobiliarias y sus cuentas de gastos. A me- nudo, esta actuación va seguida de otras medidas cautelares como el bloqueo de cuentas bancarias y la inmovilización de bienes. La percepción social dominante es que aquél que tiene dinero puede pagar. Y si tiene mucho dinero, no le dolerá hacerlo. La idea no es tanto la de que el ñco sea culpable, como la de que el rico puede hacerse cargo de los gastos, en otras palabras: "paga el que puede permitírselo", y parece natural que sea así. El uso de paraísos fiscales dificulta a terceros saber qué bienes posee una persona, o en qué invierte sus ahorros.

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