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Ahorro de impuestos

Ahorro de impuestos - PARAISOS FISCALES

¿Como ahorrar impuestos?

La evasión o evitación de impuestos es una de las principales razones, sino la mayor, del uso de los territorios de baja tributación.

Como principio general las personas tienen que pagar los impuestos que les corresponda allá donde residan. Para un ciudadano español es perfectamente legal disfrutar de una cuenta corriente en cualquier otro país incluyendo los paraísos fiscales. Existe la obligación de declarar a hacienda y de pagar los impuestos correspondientes sobre ganancias de capital intereses, dividendos sobre el patrimonio que correspondan. Se asume ta len que una persona debe procurar, por todos los medios legales que le asistan, pagar la menor cantidad posible de impuestos. En palabras de Antonio Durán-Sindreu, Presidente de Asesores Fiscales "el derecho a la planificación fiscal, derecho reconocido por el propio Tribunal Constitucional y que, entiéndase bien, no quiere decir otra cosa que la libertad del individuo para que dentro de los límites de la ley planifique su actividad de forma que le permita pagar los menos impuestos posibles". En este sentido se habla de "economía de opción", referida a la decisión a tomar una operación comercial que lleva a un ahorro fiscal que no se produce si se escoge otra actuación alternativa, que pudiera ser tomada en sustltución de aquélla. La labor del asesor fiscal es buscar la mejor economía de opción para su cliente (Lomba y Pozuelo, 1996). Hay dos actuaciones posibles para ahorrar impuestos:

  1. Evitación de impuestos

    Es una actuación lícita y consiste en organizar las actividades mercantfles, de forma legal, de modo que se paguen menos impuestos. El contribuyente tiene el derecho legal a disminuir la cantidad que deba pagar por sus impuestos, o incluso a evitarlos en su totalidad, por los medios que las leyes le permitan. Así, las empresas estructuran sus actividades comerciales para pagar legalmente lo menos posible. En estas actuaciones tienen sentido los esquemas de planificación fiscal internacional, en los cuales pueden desempeñar su papel las actividades offshore.
  2. Evasión de impuestos

    Según la legislación española ocurre cuando se realizan acciones deliberadas para eludir el pago del impuesto. Lo habitual es la ocultación de beneficios, obtenidos legítima o ilegítimamente, o la ocultación de la identidad del propietario o beneficiario final de un bien. En algunos países, muchos de los cuales son territorios de baja tributación, la evasión de impuestos en otro país no es un delito perseguible por sus tribunales y, por lo tanto, sus autoridades se niegan a colaborar con las autoridades de la jurisdicción de alta tributación en su persecución.

No debe dejarse a un lado el hecho de que las diferencias entre evitar pagar más impuestos de los que se debe (evitación fiscal) y el fraude o evasión fiscal es algo difusa, y puede depender de criterios de interpretación de las autoridades de hacienda o de los jueces sobre las actuaciones del contribuyente. Aunque a éste le asiste el derecho de realizar sus actividades comerciales de forma que se obtengan los mayores beneficios con el mínimo coste fiscal, a veces las autoridades van más lejos y consideran que puede haber interpretaciones abusivas de las normas para no pagar impuestos. Ocurre cuando se realizan actividades cuya cobertura legal permite eludir impuestos, aunque la norma no tuviera ese objeto y aunque no haya intención infractora. En este caso, puede interpretarse que se abusa de la norma para minlrmzar la carga fiscal, y se considera fraude de ley tributaria. Podría tratarse entonces de una acción tendenciosamente elusiva, y por tanto perseguible por hacienda. Las autoridades quieren impedir aquellas operaciones que busquen únicamente un ahorro de impuestos y que no tengan justificación comercial. Puede afectar, por ejemplo, a reestructuraciones empresariales realizadas con el único objetivo de evitar impuestos. Como se reitera en las páginas siguientes, las operaciones deben tener, por tanto, una motivación económica sólida. Muchas personas, especialmente las que poseen grandes fortunas, buscan huir de los altos impuestos trasladando sus fondos, e incluso su residencia, a un paraíso fiscal. Esto es una forma directa de reducidos o suprimirlos del todo. Sin embargo, la mayor parte de las personas no se van a otro país por razones de trabajo y afectivas: familia, amigos, forma de vida. Cuando sienten que la presión fiscal aumenta y no pueden desplazarse, intentan eludir los impuestos remitiendo sus fondos a otras jurisdicciones. Esta forma de actuar se ve favorecida porque las tendencias tributarias van hacia el impuesto indirecto, sobre la mercancía que se adquiere o el servicio que se recibe más que hacia el impuesto sobre las rentas de capital, que siempre son de más fácil deslocalización. Cuesta más recaudar impuestos sobre los bienes que se pueden desplazar rapidamente a otro lugar, o que de hecho se encuentran en otro lugar. Por ello es tan complicado, por ejemplo, gravar las transacciones que tienen lugar en Internet. Por otro lado, la mayor parte de la evasión fiscal en las economías desan'olladas, y también en las no desarrolladas, procede de la economía sumergida, que crece sin desmayo en todos los países desarrollados. En conclusión, siempre hay capitales dispuestos a cambiar de residencia. La liberalizacion del flujo de capitales permite que, cumplidas las obligaciones fiscales, el dinero pueda diriglrse a inversiones y operaciones radicadas en estas jurisdicciones, aparentemente libres de impuestos. Estas actividades, siendo fiscalmente visibles, equivalen para un residente en España a una fiscalidad diferida que se aplica en el momento de la repatriación de capitales o sobre las ganancias de capital o beneficios empresariales que se obtengan. Por otro lado, es difícil valorar si realmente los impuestos son altos o bajos o si la presión fiscal aumenta o disminuye. Depende de los indicadores que se utilicen y depende del tipo de bienes, beneficios o rentas que se considere. La tendencia en los países de la OCDE es que los impuestos aumenten en conjunto, aunque la imposición directa sobre los beneficios de las sociedades y sobre la renta se reduzcan. Según la OCDE, la presión fiscal creció en España un 1,1% entre 2000 y 2002, siendo el segundo país que aumentó los impuestos en la Unión Europea en ese período. Según otras fuentes, la presión fiscal calculada según la relación entre el PIB y los ingresos tributarios, continúa siendo inferior a la del resto de la Unión Europea. En Alemania, los tipos habituales de impuestos sobre ganancias del capital han sido tradicionalmente muy elevados, del orden del 30% y pudiendo llegar en algunos casos al 48,5%. La fuga de capitales alemana, según fuentes parlamentarias, habría alcanzado en el año 2000 los 960.000 millones de euros, aunque algunas fuentes rebajan esta cifra a la mitad. Esto llevó al gobierno alemán a proponer a finales del 2002 una especie de amnistía fiscal para los fondos que se repatriaran. Respecto a la deslocalización, en España son conocidos los casos de artistas y deportistas que cambian de residencia debido a los altos impuestos que se pagan en España. En algunos países, la implantación de impuestos especiales a las grandes fortunas, ha ido seguida de la emigración de las personas pudientes.

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