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los dos grandes bancos suizos bajo presión

los dos grandes bancos suizos bajo presión - PARAISOS FISCALES


Los grandes bancos suizos están bajo presión, hoy más que nunca. Todavía está en marcha el caso UBS, por el que finalmente parece que este banco suizo entregará a las autoridades fiscales de Estados Unidos datos sobre más de 4000 titulares de cuentas norteamericanos y todo ello con el beneplácito del Gobierno Suizo, el cual en contra del criterio de su propia Corte de Justicia ha dado luz verde a la dudosa operación. Es una política de hechos consumados porque, aunque el pueblo suizo, mayoritariamente a favor de defender el secreto bancario, podría forzar la retirada del acuerdo mediante un referéndum popular, para cuando esto se produjera ya haría meses que los mencionados datos se habrían cedido.

La motivación para este desplante a la justicia, no está ni más ni menos en la propia situación del UBS, el cual ya necesito una inyección financiera del Gobierno helvético que se calcula en más de 60.000 millones de francos suizos. Es un hecho sin precedentes en la historia del tradicionalmente solvente mercado bancario Suizo. Negarse a facilitar los datos solicitados al IRS norteamericano, podría llevar a UBS a perder su licencia bancaria en dicho país, lo que según estimaciones el ya tocado banco no podría soportar económicamente. El peso que tiene la institución en la plaza financiera suiza, lo ponen en la categoría de los bancos llamados en círculos económicos „too big to fail“ (demasiado grandes para quebrar), ya que su insolvencia probablemente haría caer a todo el sistema. Es decir, el asunto es una cuestión de mera supervivencia: o se sacrifican a algunos clientes o se puede ir a pique uno de los dos mayores bancos de Suiza y con él tal vez el sistema completo.  ¡Quién lo habría pensado hace tan sólo una década! El asunto es más que paradójico: precisamente las características que hacían altamente recomendable el banco, que es su tamaño y su presencia mundial, se han convertido en su principal talón de Aquiles.

Pero el caso no es el único. También el segundo gran banco suizo, el Credit Suisse, está actualmente en la picota. Una vez más un empleado de la entidad queriendo hacer dinero rápido, habría vendido un CD con información sobre miles de cuentas al Estado alemán de Renania-Westfalia. Por lo visto la  venta de CD’s de este tipo va camino de convertirse en el segundo deporte nacional suizo, después del Esquí… Y curiosamente, todos los casos similares habidos hasta ahora, se han producido en Suiza o en el vecino Liechtenstein y no en lejanos y corruptos paraísos fiscales, lo cuales sea dicho de paso, parecen más decididos a defender su pan. Pero Credit Suisse ha tenido más problemas. El pasado mes de julio la policía alemana realizó una redada en toda regla en diferentes sucursales del banco en las principales ciudades de Alemania, para tratar de encontrar pruebas de que ayudaba a sus clientes a cometer evasión fiscal. La aparición de la noticia en prensa provocó una ola de miles de personas que regularizaron voluntariamente su situación con el fisco alemán, para evitar posibles penas de cárcel. No sería de extrañar que de las actuaciones mencionadas saliera un nuevo „caso UBS“ pero esta vez con su principal competidor Credit Suisse.

Una vez más se demuestra con estos hechos que son precisamente los grandes bancos internacionales, generalmente preferidos por los inversores por su solvencia y seguridad, los que son más vulnerables a presiones externas. Por contra los bancos locales, sin representación internacional y con un tamaño que no quita el sueño a sus autoridades reguladoras, parecen ser hoy en día una opción mucho más segura, tanto en Suiza como en el resto del mundo. El mayor riesgo que corren los depósitos al ser el banco „prescindible“ para el sistema financiero, se compensa con creces con la mayor privacidad que se obtiene. El supuesto mayor riesgo se puede combatir con una mayor diversificación, abriendo varias cuentas en diferentes bancos.

Y es que a veces en el mundo offshore, hacer lo que hacen todos y lo que parece lo más lógico, puede ser el mayor error que se puede cometer. Y los errores en este terreno se pagan caros.

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