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¿los paraísos fiscales pueden usarse de forma legal?

¿los paraísos fiscales pueden usarse de forma legal? - PARAISOS FISCALES

Los paraísos fiscales  y su uso por parte de ricos, famosos o grandes corporaciones son objeto de controversia frecuente en los medios de comunicación, especialmente desde el comienzo de la actual crisis económica. Por su opacidad, se les relaciona a menudo con actividades delictivas o con el fraude fiscal.

¿Pero es posible usar los paraísos fiscales de manera totalmente legal y aún así obtener  beneficios tributarios? La respuesta es sí, pero sólo resultará interesante en casos muy concretos.

Por supuesto es posible constituir una sociedad offshore, un trust o cualquier otro tipo de estructura y declarar los beneficios que esta obtenga en el país de residencia  de su propietario. El problema,  es que en  muchos  casos el tratamiento fiscal que reciban estos ingresos no será favorable, debido a que en la mayoría de los países existen determinadas medidas “anti-elusión”, que tratan de hacer poco atractiva la inversión en paraísos fiscales. Las más conocidas son las llamadas “CFC (controlled foreign corporations) rules” que convierten a las sociedades offshore en entes fiscalmente transparentes. Esto tiene como consecuencia que cualquier beneficio obtenido por las mismas queda imputado directamente a su propietario, independientemente de que los capitales se repatríen o no, al país de residencia. En estas circunstancias, la constitución de una sociedad offshore no aportaría ninguna ventaja  y resultaría totalmente inútil, a no ser que se buscaran otros objetivos diferentes de los fiscales, como por ejemplo la privacidad, la protección del patrimonio o el control de riesgos de inversión mediante la diversificación internacional.

¿Quiénes pueden entonces sacar partido de los paraísos fiscales sin incurrir en un fraude fiscal? Por lo general cuatro grupos bien definidos:

  • El primer grupo estaría compuesto por personas físicas o jurídicas residentes en un país con tributación territorial. Son aquellos Estados que sólo gravan a sus ciudadanos por los ingresos obtenidos dentro de su propio territorio, quedando exentas todas las rentas que se producen fuera de sus fronteras.  Este sistema tributario lo tienen países como Hong Kong, Singapur, Panamá o Uruguay, por mencionar algunos ejemplos.
  • El segundo grupo son los residentes en países que no cuentan con normas anti-elusión  en su legislación o estas no están suficientemente desarrolladas. Esto permite a sus propietarios diferir el pago de impuestos y ser gravados solamente por aquellos beneficios obtenidos en paraísos fiscales que decidan repatriar a sus países. La mayoría de naciones industrializadas cuentan con “CFC rules” en sus legislaciones, pero todavía existen un buen número de naciones en vías de desarrollo que, o bien carecen de dichas normas o estas son insuficientes. En este grupo entrarían por ejemplo determinados países Africanos, de Centro América o Asia.
  • El tercer grupo lo compondrían personas físicas que han trasladado su residencia a un territorio que ofrezca ventajas fiscales o aquellos que residan de modo más o menos permanente allí, pero lleven a cabo sus actividades económicas en otros lugares del mundo.  Aquí entrarían programas como el de residencia por inversión de Malta o los famosos  “no domiciliados o non-doms” en el Reino Unido.
  • En el cuarto grupo, tendríamos aquellos inversores que queden excluidos de las normas “CFC rules” contra paraísos fiscales al considerarse que no tienen poder de voto o decisión suficiente para controlar una sociedad offshore o decidir un reparto de dividendos. Generalmente, la legislación anti-elusión sólo es aplicable a las personas o entidades que controlen el 50% o más de las acciones de una sociedad offshore, ya sea directamente o  a través de personas relacionadas o contratadas para ello. No se aplican a accionistas minoritarios, debido a que esto tendría como consecuencia que tuvieran que pagar impuestos por unos beneficios que no les fueron distribuidos todavía. Esta peculiaridad puede ser aprovechada por prácticamente  cualquier sociedad offshore que tenga 3 o más socios, los cuales pagarán impuestos solamente por aquellos beneficios distribuidos en forma de dividendo, pudiendo diferir indefinidamente el de los ingresos que se mantengan como reservas dentro de la sociedad. Estos capitales podrán además ser invertidos libres de impuestos en la jurisdicción offshore. Esta dispensa en la aplicación de las leyes anti-elusión, permite el uso extensivo de los paraísos fiscales sobre todo por grandes empresas multinacionales, las cuales cuentan con un gran número de socios y por tanto no  se les puede aplicar la transparencia fiscal.

Como puede verse, a pesar de la generalización de las “CFC rules”, todavía existe un gran número de empresas o personas que pueden beneficiarse de los paraísos fiscales de forma perfectamente legal y por supuesto tampoco faltarán los que,  aprovechando la opacidad de estos territorios, seguirán ocultando sus activos en ellos.

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